
Osada e independiente, para ella no hay obstáculos que la detengan. Está dispuesta a subir a cualquier parte para coger aquello que le interesa.
A sus dos años y medio, se le acaba de despertar un nuevo instinto gatuno, el de los celos. Desde hace un mes su madre sostiene casi todo el tiempo a un gatito más pequeño que ella. Y aunque convive con otros tres gatos más mayores, éste le ha quitado el puesto.
Su respuesta a esta usurpación familiar no podía ser más felina: un profundo zarpazo que deja marcada la cara del bebé por una buena temporada.
4 comentarios:
Con esa mirada como para cruzarse por su camino ... Seguro que cuando sonríe es otra cosa su hermana dirá: "He visto un lindo gatito ..."
Estos instintos son pasajeros y vendrán otros.
Son experiencias para vivirlas.
Enhorabuena por el Blog!
Muchísimas gracias, Nacho. El gatito es lindísimo también. Hasta pronto
Animarte a seguir en esta linea positiva y simpática donde cuentas y analizas el desarrollo sicosomático y motriz de nuestros hijos. Das frescura a la red.
Un saludo
Jacobo Rubian
Gracias, Jacobo por tu comentario. Un saludo
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