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lunes, 21 de enero de 2013

La casita

 La Casita para niños en el jardín


Hoy os traigo algo muy especial para mí: la casita. Esta casita no es para muñecas. Tiene muñecas, pero es más que una casa de muñecas. Es la casita de mi infancia y de la de mis primos. 

Madre con sus hijos en La Casita para niños en el jardín

Esta casita la construyó mi padre para mi tía pequeña y mi hermana mayor, que apenas se llevan cinco años. De este pequeño proyecto surgió algo más grande: la casa de madera que un año después construiría él mismo para mi familia. "Si has hecho esta casita puedes hacerte una para ti", le retó mi abuela.





Cuarenta años más tarde, seguimos disfrutando en familia de la casa de madera y, como en mi infancia, mi hija juega con sus primos en la que es ahora su casita. 
La Casita para niños en el jardín

Niñas con muñeco en la casita (bebé). Prohibida reproducción sin permiso.

La casita. Juguetes. Cocinita. bebé. Niños Casita para niños en el jardín

Niña con muñeco bebé. Prohibida reproducción sin permiso.Niña con muñeco bebé. Prohibida reproducción sin permiso.

Niñas con muñeco en la casita(bebé). Prohibida reproducción sin permiso.
La novedad de este verano: la chimenea



sábado, 4 de febrero de 2012

Hablan: La Competición

Cuando el bebé comienza con las sílabas, cuidado. La casa deja de ser hogar y se convierte en un ring. El niño está disfrutando de su descubrimiento: el sonido sale de su boca. Es un juego divertidisimo. Modula la voz y emplea los labios para pronunciar PA,  MÁ y poco más.

El bebé no otorga significado alguno a sus sílabas. El llanto y algún grito son todavía sus herramientas comunicativas para pedir o expresar lo que necesita.

Sin embargo, por primera, y esperemos única vez en la vida matrimonial, sus padres entran en una cruel competición por conseguir ser nombrados por el niño. Como tontos comienzan a repetirle al "papá"- "mamá". Ella ríe.

Curiosamente, en mi casa he constatado lo siguiente:  Cuando el bebé está contento gana Papá. Nunca menciona a aquella que la parió. Y cuando llora desconsoladamente repite y repite: "Mamá-mamá".

Ella no da todavía significado  a sus primeras palabras pero a sus padres les da mucho qué pensar. Más a la madre.

domingo, 15 de enero de 2012

Primer paso hacia la independencia

Dicen algunos que educar es enseñar a tu hijo a ser cada día menos dependiente de ti. Seguro que esta definición se queda corta pero no deja de ser cierto que, desde su salida del vientre materno, el bebé va adquiriendo poco a poco las aptitudes necesarias para sobrevivir por sí mismo. Así, sobre los 30 años más o menos en España, el niño logrará independizarse casi completamente de papá y mamá. 

Para que llegue esa emotiva independencia, los padres intentan estimular al bebé desde la primera infancia con toda clase de ejercicios. El primer objeto de estímulo es el biberón. Suelen ser los hombres quienes se ponen manos a la obra con semejante reto. Colocar las ridículas manos del bebé sobre aquel gigante de plástico lleno de leche es todo un ritual. Pasan minutos y minutos posicionando cada uno de los diez deditos del niño y con tremenda delicadeza, van retirando los suyos hasta que sueltan su mano adulta con valentía. Poco tarda el biberón en caer por su propio peso.

La paciencia paterna repite durante meses el ejercicio. Un día el bebé logra tomar el biberón por si solo. Emocionados, los padres piensan: "Ya es mayor". Ha dado el primer paso hacia la independencia.