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lunes, 16 de abril de 2012

Tartas de madres prácticas

Por fin publico las tartas de Carmen, cuyas ideas originales me impulsaron a abrir Degustan, la sección gastronómica del blog. Como madraza, trabajadora incansable y mujer del siglo XXI, mi prima es muy práctica. La falta de tiempo no le impide celebrar los cumpleaños de sus hijas aquí y allá. Un bizcocho cortado así, otro asá y tenemos un pastel de lo más mono que desata la sonrisa de la homenajeada.




viernes, 9 de marzo de 2012

Campamento de bonies

Ya sabía yo que el tren de bonies iba a dar de qué hablar. Además de los comentarios en Facebook*, en mi correo voy recibiendo tartas de lo más apetitosas. 

La más sorprende, por estar en línea con la primera que he publicado, es el campamento de Isabel Valcarce, experta cocinera, ilustre repostera y asidua al grupo de Facebook "Las cocinas de Ferrol". 

Hizo esta tarta para un campamento de verano al que fue su hijo. Aquí, los bonies dejan de ser vagones para convertirse en los sacos de dormir de dulces aventureros con cara de campurriana. Como almohada, utilizan unas nubes. 

Está claro que tendrán dulces sueños. 



Mil gracias, Isabel. Y a los demás os digo que espero vuestras tartas con sumo interés. 


*Os recuerdo que en este blog también podéis comentar. Tan sólo tenéis que escribir en el recuadro de abajo, poner vuestro nombre o anónimo, introducir una contraseña rara que os piden y, publicar. Gracias



jueves, 8 de marzo de 2012

El Tren de bonies




"¿A ti nunca te han hecho un tren de Bonies?". Para mi marido no hay nada más emocionante en el campo de la gastronomía infantil que el tren de Bonnies. Fue un regalo de una amiga de su madre por su Primera Comunión. El Bony, la Pantera Rosa y el Tigretón fueron, junto al Bollicao, los bollitos de moda de toda una generación de niños que hoy rondan los 35.

No me quiero imaginar la emoción que sintió el chiquillo si hoy a sus "taitantos" sigue recordando aquella tarta de ensueño.

El cesped, virutas de coco teñidas de verde; los vagones, bonies, panteras rosas y tigretones; regalices negras a modo de vías; chucherías de cargamento; algún chupachups de farola y una estación de galletas chiquilín a la que no le faltaba su reloj. Vamos, el paraíso. 

Ahora comprenderéis porque se trata de una de las fotos más importantes de su álbum.