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lunes, 22 de abril de 2013

Crecen: Sobre música, niños y padres

Los niños recuerdan mejor las canciones que se cantan. Las canciones de cuna, las nanas y las canciones infantiles, son las formas de comunicación más importantes de la infancia. Los niños son unos excelentes críticos musicales, mejores incluso que los adultos. Y si no, que se lo digan a nuestra querida Carmela.

Eduard Punset en Redes se pregunta si "¿Nuestro sentido musical es algo innato? ¿Está escrito en nuestros genes y llegamos al mundo con esta capacidad o por el contrario responde al aprendizaje y a la influencia cultural y social de los primeros años de nuestras vidas?"

La psicóloga canadiense Sandra Trehub lleva décadas explorando la adquisición de competencias musicales en bebés para responder a preguntas como estas. En su charla con Trehub, Punset aborda la relación que tenemos con la música en nuestra más tierna infancia y de qué modo la utilizamos para comunicarnos en esa edad.


Escuela de padres

Y en su sección, Elsa Punset, de la mano del psicólogo holandés René Diekstra, nos muestra lo importante que es para padres y maestros conocer las distintas etapas del desarrollo físico y mental del niño

Los padres equipados de conocimientos y herramientas educativas favorecen positivamente en sus hijos. Ser mejores padres y educadores nos convierte en adultos más sanos para relacionarnos con los niños. Por el contrario, cuidado, afirma Diekstra en el programa que una madre con depresión puede provocar a su vez una depresión en su bebé.  



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lunes, 12 de marzo de 2012

Bebé, no te estreses


Nace el bebé y el tiempo se detiene. Termina el andar de aquí para allá de la ceca a la Meca. Se interrumpe el trabajo, las clases de restauración, de inglés y de pilates, el correr a hacer tal recado y tal otro, las reuniones semanales con este grupo y con aquel, el viaje de placer y el de trabajo... 

De alguna manera llega la tranquilidad. Sé que hay que dar de comer,  atender los llantos, despertarse de madrugada, cambiar pañales, bañar, vestir, acunar, pasear, cantar, sonreír... Sin embargo, pese a esta agotadora actividad, hay una rutina donde los minutos ya no importan. Pasan los días, el niño crece y la madre se siente bien, en paz. Tal vez nunca se había sentido así.

Es entonces cuando una se da cuenta de lo mucho que había estresado su vida con un agenda llena de actividades.

Este descubrimiento tiene lugar tras el nacimiento del niño. ¿Pero  cómo ha vivido el embarazo? ¿Mucho estrés? ¡Cuidado! Eduardo Punset en Redes advierte del sufrimiento del bebé en el vientre de su estresada madre. Este estrés llega a la placeta y a un niño que años más tarde podría tener TDAH (Trastorno por Déficit de Atención por Hiperactividad).  

Permitamos pues que nuestros hijos disfruten durante nueve meses al menos de la paz del "claustro materno", aislados del mundanal ruido en el que les tocará vivir.