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lunes, 12 de marzo de 2012

Bebé, no te estreses


Nace el bebé y el tiempo se detiene. Termina el andar de aquí para allá de la ceca a la Meca. Se interrumpe el trabajo, las clases de restauración, de inglés y de pilates, el correr a hacer tal recado y tal otro, las reuniones semanales con este grupo y con aquel, el viaje de placer y el de trabajo... 

De alguna manera llega la tranquilidad. Sé que hay que dar de comer,  atender los llantos, despertarse de madrugada, cambiar pañales, bañar, vestir, acunar, pasear, cantar, sonreír... Sin embargo, pese a esta agotadora actividad, hay una rutina donde los minutos ya no importan. Pasan los días, el niño crece y la madre se siente bien, en paz. Tal vez nunca se había sentido así.

Es entonces cuando una se da cuenta de lo mucho que había estresado su vida con un agenda llena de actividades.

Este descubrimiento tiene lugar tras el nacimiento del niño. ¿Pero  cómo ha vivido el embarazo? ¿Mucho estrés? ¡Cuidado! Eduardo Punset en Redes advierte del sufrimiento del bebé en el vientre de su estresada madre. Este estrés llega a la placeta y a un niño que años más tarde podría tener TDAH (Trastorno por Déficit de Atención por Hiperactividad).  

Permitamos pues que nuestros hijos disfruten durante nueve meses al menos de la paz del "claustro materno", aislados del mundanal ruido en el que les tocará vivir. 





miércoles, 15 de febrero de 2012

Como la mayonesa

Esta semana Catalina se ha comportado como una mayonesa que, con la minipymer sin darte apenas cuenta toma rápidamente consistencia.


Una noche su padre la sentó y permaneció en su sitio. Así, sin más historia. Se trata de un paso importante en su desarrollo psicomotor. La niña es de la vieja escuela pues las nuevas teorías relacionadas con este asunto consideran mejor que el bebé aprenda antes a gatear que a sentarse. Supongo también que va con su carácter. Sentada, observa y observa. Es espectadora del circo que le rodea y, disfruta de los nuevos campos visuales que le ofrece la nueva postura. A su lado, Guillermina, su prima "melliza"*, es una acróbata que repta, gira en todos los sentidos, se sienta, se mueve de acá para allá... 

Continuando los cambios repentinos de mi mayonesa, en una cola de embarque le ofrecí una galleta. La devoró. Comiendo galletas y sentada en el sofá de su madrina recibió a sus primos madrileños en la party organizada en su honor. Sus padres estaban en una boda. A su alrededor, una decena de caras nuevas. Ni se inmutó. Ni lloró. Ni echó de menos a sus padres. Las galletas le bastaron para ser feliz.

Por último, el juguete de la temporada: el circo ambulante. Lo domina. Ha descubierto que sentada puede activar todos los cachivaches de la "caravana". Es dejarla en el parque, darse la media vuelta, y escuchar "música del oeste". La miro y sonríe orgullosa. Le rechifla.


*Guillermina nació 20 días después que Catalina pero con 7 semanas de gestación más. 

miércoles, 25 de enero de 2012

La exogestación


El otro día de payés*, un padre de familia numerosa me comentó que los niños cambian radicalmente de actitud a los nueve meses de su nacimiento. "Parecen necesitar otro embarazo externo", precisó. Pues bien, la ciencia confirma este comentario y lo define como "exogestación". 


Tras su nacimiento, el bebé siente durante meses auténtica necesidad física, química y emocional del cuerpo de su madre. En su interior creció durante X semanas hasta que un cruel día fue expulsado del paraíso.


Unas manos desconocidas le recibieron en un mundo frío en el que toca respirar y comer. "¡Menos mal que está mamá!". El trauma del parto es aliviado en brazos de la madre que seguirá siendo su hábitat natural de crecimiento, ahora externo. De ella recibirá el alimento, la seguridad, el calor y el afecto necesarios para su desarrollo. 


El nacimiento no debilita el apego más instintivo del ser humano que busca en su madre el bienestar que sintió en su interior.Al cabo de unos meses el bebé habrá olvidado aquel paraíso materno y habrá aprendido a vivir en el mundo.


Hoy mi Catalina ha terminado su exogestación. Tras 33 semanas en mi interior y otras 33 en mis brazos, damos pistoletazo de salida a otra aventura. 






*Expresión mallorquina para indicar lo acontecido en una fecha indeterminada