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viernes, 11 de mayo de 2012

Polvos de tacto para la playa


Actualmente los polvos de palco no están muy de moda que digamos. Durante mi infanciael bote rosa de polvos de talco de Ausonia siempre estuvo presente en el cuarto de baño. Su característico olor me encanta y me lleva a esos tiempos. 


Ahora en casa tengo uno, formaba parte de la canastilla que compré con productos para el bebé, pero hasta el momento no lo he utilizado. Los pediatras y los dermatólogos lo desaconsejan. Parece ser que puede intoxicar al niño, irritar sus ojos y tapar los poros de las piel evitando que respire naturalmente. 


Antes de que caduce en el armario del cuarto de baño, os propongo llevarlo este verano a la playa junto con la protección solar. Antes de volver a casa después de un día de baños, castillos de arena y de juegos en la orilla, espolvorear el cuerpecito del bebé con el talco y pasar la mano. Lograréis retirar la arenilla incrustada e insoportable que se queda en la piel y, después, en el sillón del coche.  



martes, 21 de febrero de 2012

Planazo: un baño con amigos

Es invierno, hace frío y, pese a todo, cuando hay que pasar la tarde con niños, no conviene descartar ningún plan aunque a priori parezca disparatado. 



A mi Black Berry llegan de media a diario una decena de fotografías procedentes del "chat wasapero" que comparto con mis amigas del alma. Como si nos encontrásemos en una cafetería, entorno a las nueve y media de la noche comenzamos a cotorrear. No pronunciamos palabra. Son nuestros dedos los que hablan a través de las teclas o pantallas táctiles de nuestros teléfonos. Mientras, los maridos nerviosos. Pero es superior a nosotras. Cotilleamos, compartimos recetas y, sobre todo, hablamos e intercambiamos instantáneas de nuestros hijos. 


Hace menos de una semana me sorprendió una foto enviada por Lupa: Javierete, su hijo, compartía baño con Lucía jr., la hija de Kikina, otra amiga del chat. Me llamó la atención la escena porque mis amigas no son vecinas; tampoco era un día especial en el que una le cuidaba el hijo a la otra o se quedaban a dormir. ¡Qué va! Era una tarde cualquiera en la que dos amigas había quedado y decidido bañar a sus hijos para pasar el rato y, de paso, volver a casa con el bebé limpito y finiquitao para el día siguiente.


No me pareció ni una idea brillante ni tampoco pensé en copiarla pero, casualidades o necesidades de la vida, han hecho que en los últimos 3 días, mi hija compartiera baño en dos ocasiones. ¡Y con dos varones, además! Primero, con Felipe, que vino el domingo a comer a casa con su padre. A mitad de la tarde, necesitamos nueva distracción para los niños mientras seguíamos con la tertulia. En lugar de tele, un baño ¿Por qué no? Esta tarde ha sido con Tomás, su primo. Mi cuñada me propuso directamente este plan y, como si de algo habitual ya se tratase, allá que nos fuimos: a darnos los baños