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miércoles, 11 de abril de 2012

Bicicleta con paquete


Na' más cumplir los 10 meses, a la bici. No sé si está regulada la edad para ser paquete de bicicleta. Poco importa ya. El bebé mantiene desde hace meses la cabeza erguida, cuenta con una consistencia corporal interesante y con ocho kilos de peso con lo que es imposible que salga volando. 

En Palma de Mallorca la alegre primavera invita a saborear su Paseo Marítimo, el Parc de la mar, la playa y el Portitxol. Kilómetros y kilómetros de litoral con carril bici y vistas a la Bahía, a la Catedral y a las montañas que rodean la ciudad. Un paisaje que merece ser disfrutado por madre e hija tras el intenso invierno de novata maternidad.

Ha sido el día más relajante de estos diez meses que me demuestra una vez más que el bebé no quita libertad. Compartimos paseo con muchos deportistas. A tres de ellos, mientras corrían al mismo ritmo que mi pedaleo, les pregunté: "Disculpen, ¿está bien mi hija?" Ellos al entender mi preocupación me contestaron: "¡De maravilla! La próxima vez compre como yo un retrovisor para bicis en Decathlon y así podrá comprobarlo usted misma".

La próxima vez el bebé llevará casco, la bici retrovisor y yo otra gran sonrisa.

martes, 21 de febrero de 2012

Planazo: un baño con amigos

Es invierno, hace frío y, pese a todo, cuando hay que pasar la tarde con niños, no conviene descartar ningún plan aunque a priori parezca disparatado. 



A mi Black Berry llegan de media a diario una decena de fotografías procedentes del "chat wasapero" que comparto con mis amigas del alma. Como si nos encontrásemos en una cafetería, entorno a las nueve y media de la noche comenzamos a cotorrear. No pronunciamos palabra. Son nuestros dedos los que hablan a través de las teclas o pantallas táctiles de nuestros teléfonos. Mientras, los maridos nerviosos. Pero es superior a nosotras. Cotilleamos, compartimos recetas y, sobre todo, hablamos e intercambiamos instantáneas de nuestros hijos. 


Hace menos de una semana me sorprendió una foto enviada por Lupa: Javierete, su hijo, compartía baño con Lucía jr., la hija de Kikina, otra amiga del chat. Me llamó la atención la escena porque mis amigas no son vecinas; tampoco era un día especial en el que una le cuidaba el hijo a la otra o se quedaban a dormir. ¡Qué va! Era una tarde cualquiera en la que dos amigas había quedado y decidido bañar a sus hijos para pasar el rato y, de paso, volver a casa con el bebé limpito y finiquitao para el día siguiente.


No me pareció ni una idea brillante ni tampoco pensé en copiarla pero, casualidades o necesidades de la vida, han hecho que en los últimos 3 días, mi hija compartiera baño en dos ocasiones. ¡Y con dos varones, además! Primero, con Felipe, que vino el domingo a comer a casa con su padre. A mitad de la tarde, necesitamos nueva distracción para los niños mientras seguíamos con la tertulia. En lugar de tele, un baño ¿Por qué no? Esta tarde ha sido con Tomás, su primo. Mi cuñada me propuso directamente este plan y, como si de algo habitual ya se tratase, allá que nos fuimos: a darnos los baños



martes, 31 de enero de 2012

Las ruedas de la libertad



Después de defender que un hijo no corta "las alas de la libertad", sin embargo tengo que reconocer que creía que con él es imposible montar en bici. Hasta hoy. 

Una persona que me conoce muy bien me ha hecho descubrir un invento ingenioso y práctico que me llena de esperanza y refuerza mi teoría. Os presento al carrito-bici o la bici-carrito
P.D. Lo quiero.

lunes, 9 de enero de 2012

Con el niño a cuestas

Está claro que convertirse en padres te cambia radicalmente la vida. Ya no se puede seguir con el ritmo de antes. Menos juergas, menos tiempo para ti y para tus hobbies, menos viajes... Pero tampoco se puede decir que tener un hijo te corta las alas de la libertad.

A poco que tu bebé se porte bien se le puede llevar a más sitios de los que uno en un principio se podría haber imaginado. Con bebé se puede ir a la compra, de compras, a misa, a una exposición y a una boda. Es posible también participar en una visita guiada por la ciudad, tomar unas cañas con amigos y hacer una excursión monte a través. Incluso, si se tiene un poco de control sobre el niño y sobre el ambiente, es factible acudir a una reunión de trabajo o disfrutar de una magistral conferencia con el niño a cuestas.

Para ello, es imprescindible emplear el cochecito, la sillita, la mochila o el "kikuyu" apropiado a cada situación. 

Y aunque parezca una locura o se tema llamar la atención, os aseguro que no es para tanto. Ni se destaca tanto ni se molesta a los demás. Es más, son muchos los que agradecen la presencia del recién nacido. En cuanto al niño, si tiene las demás necesidades cubiertas y no está enfermo, suele estar encantado por salir de casa y, de momento, da igual adonde. Y si se pone pesado porque no le gusta estar en una tienda o en una sala de conferencias, siempre estás a tiempo de marcharte.

Yo todo esto ya lo he hecho con una niña de entre 3 y 6 meses. No me queda otra que llevarla conmigo si quiero seguir disfrutando de aquellos planes que me gustan. Sé que algún amigo se me echará encima con estos comentarios porque, todo hay que decirlo, Catalina es excesivamente buena.

Para prevenir la avalancha de críticas, felicito al que esté en desacuerdo conmigo y se vea absorbido por sus hijos. Es más gratificante su dedicación que todo aquello a lo que renuncia.