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jueves, 18 de abril de 2013

Mallorca con niños: Son Siurana, relax en Pollensa

Mallorca con niños: Son Siurana Pollensa  Alcudia

En Mallorca hay lugares donde es posible hacer dos cosas aparentemente antagónicas: relajarse y disfrutar de los niños. Uno de estos lugares es Son Siurana, el agroturismo donde pasamos la Semana Santa. Esta finca situada al norte de Mallorca, entre Pollensa y Alcudia, es un lugar estupendo para vivir esta experiencia casi mágica. 

Mallorca con niños: Son Siurana Pollensa  Alcudia

Sólo con llegar respiramos tranquilidad. Era de noche. El hotel, con su iluminación exterior, nos animaba a entrar. En su interior, decorado con  mucho gusto y muebles antiguos nos esperaban las almas de Son Siurana, Sofía y Monsina Rosselló. 

Su cariño y simpatía hacia los niños se capta pronto. Todo son facilidades: cuna, juguetes, trona...






Al despertar descubrí el paisaje. Respiré hondo y pensé: "¡Esto es vida!". Poco tardé en compartir vía Instagram fotos e impresiones de la finca, los desayunos, los paseos, las procesiones y las excursiones de unos días donde experimentamos que niños y relax no son palabras incompatibles.






Nuestro álbum de Instagram 

Los niños se creen mayores en los desayunos de Son Siurana
Los niños se creen mayores
en los desayunos de Son Siurana


Las vistas de Son Siurana © No sólo comen y duermen
Las vistas de Son Siurana

Un cordero en el campo
Un cordero en el campo

El mar de la playa de Muro. A pocos minutos de Son Siurana. © No sólo comen y duermen
La playa de Muro
a pocos minutos de Son Siurana. 



Davallament de Pollensa © No sólo comen y duermen

Davallament de Pollensa © No sólo comen y duermen

Devallament de Pollensa © No sólo comen y duermen
Davallament de Pollensa 


Aucanada


Os emplazo a otros posts sobre las excursiones y visitas a los alrededores de Son Siurana.   




viernes, 6 de abril de 2012

El tambor



Todo para el bebé supone un descubrimiento que o bien le maravilla o bien le espanta. Por vez primera en su vida, desfilan  por las calles de la ciudad grandes pasos del que pronto llamará "Jesusito", muñecos con picos de todos los colores, cirios, incienso y tambores, muchos tambores.

Poco le han impresionado los capuchones, las velas y los "Jesusitos", pero los tambores... ¡Ay los tambores! El Domingo de Ramos le provocaron el llanto incontrolado; el Lunes Santo, un abrir y cerrar de ojos por cada golpe de percusión; y el Martes, un pequeño respingo al comienzo de la tamborrada. El Miércoles ya tenía controlados todos los tambores palmesanos hasta tal punto que, después de tocar las palmitas para acompañarles, comenzaron a aburrirle y le provocaron somnolencia. 

De esta manera el bebé va haciendo suyo el mundo que le rodea. Esperemos que al cabo de los años siga descubriéndolo con un poco del entusiasmo con el que lo hace ahora.