jueves, 15 de marzo de 2012

Artista de fogones



Cada domingo mi hermana atravesaba el campus de la Complutense en coche con sus tres hijas. Entonces, yo estudiaba allí Periodismo y María se encargaba de indicarles dónde estaba mi facultad. Un día, Isabel, con cinco años, le preguntó: "¿Mamá, y tú, en qué universidad estudiaste para ser mamá?"

Está claro que es un oficio de lo más complicado que merecería un Máster o Grado. Requiere conocimientos de salud, gestión, finanzas, interiorismo, decoración, protocolo, psicología, educación infantil, estilismo y gastronomía, entre otros. 

Existe una generación de madres que, a mi modo de ver, son Doctores Honoris Causa por su dedicación, esfuerzo e innovación en el hogar. Una de ellas es Daría, mi tía. Una mujer capaz de hacer nidos de patata para huevos de codorniz o alcachofas con servilletas de papel para colocar en un buffet a modo de centro de mesa. Pues bien, para sus hijos, puso en marcha los motores de su imaginación. Este conejo es sólo un ejemplo que ha podido rescatar del álbum familiar. 

Aquí su explicación: "Es bastante fácil. Prepara dos bizcochos redondos. Uno, para la cara y otro, para las orejas y la pajarita.  El relleno: nata con fresasCubre los bizcochos de nata y, con un poco de nata teñida con colorante rojo, se consigue el rosa para colorear las orejas y los mofletes. Los mofletes es un bollo suizo partido en dos. Los ojos y la nariz son moras de golosina y, de bigote, mikado o regalices. A veces le ponías dos onzas de chocolate como si fueran dientes. Para decorar la pajarita, lacasitos. Y el césped, coco teñido con colorante verde". 


Otra artista.
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