lunes, 12 de marzo de 2012

Bebé, no te estreses


Nace el bebé y el tiempo se detiene. Termina el andar de aquí para allá de la ceca a la Meca. Se interrumpe el trabajo, las clases de restauración, de inglés y de pilates, el correr a hacer tal recado y tal otro, las reuniones semanales con este grupo y con aquel, el viaje de placer y el de trabajo... 

De alguna manera llega la tranquilidad. Sé que hay que dar de comer,  atender los llantos, despertarse de madrugada, cambiar pañales, bañar, vestir, acunar, pasear, cantar, sonreír... Sin embargo, pese a esta agotadora actividad, hay una rutina donde los minutos ya no importan. Pasan los días, el niño crece y la madre se siente bien, en paz. Tal vez nunca se había sentido así.

Es entonces cuando una se da cuenta de lo mucho que había estresado su vida con un agenda llena de actividades.

Este descubrimiento tiene lugar tras el nacimiento del niño. ¿Pero  cómo ha vivido el embarazo? ¿Mucho estrés? ¡Cuidado! Eduardo Punset en Redes advierte del sufrimiento del bebé en el vientre de su estresada madre. Este estrés llega a la placeta y a un niño que años más tarde podría tener TDAH (Trastorno por Déficit de Atención por Hiperactividad).  

Permitamos pues que nuestros hijos disfruten durante nueve meses al menos de la paz del "claustro materno", aislados del mundanal ruido en el que les tocará vivir. 





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