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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Mi amiga invisible es la Dra. Jomeini






Los Reyes 2.0 han llegado a mi casa. Mi buzón ha recibido este sobre. En el remite: "Amigo invisible madresférico". ¡Cuánta alegría! ¡Y cuánta intriga por saber qué madre bloguera está detrás de este regalo! Ayer mismo envié el mío a Madrid y hoy recibo otro procedente de Tenerife. Me gusta que mi amiga invisible sea también isleña. Al abrir el sobre se desvela el misterio: En la etiqueta del regalo un nombre, Dra. Jomeini. 

niña con collar
Poco tardé en romper el papel para descubrir mi regalo: un bonito collar de tela con abalorios plateados. Nos ha encantado. Catalina me lo quita para jugar a ser una chica. ¡Y eso que tiene año y medio!  Mientras juega, googleo "Dra. Jomeini" y descubro el blog de Ana González Duque, una interesante mujer que, con mucho ingenio y prosa ágil, cuenta las anécdotas de su Santo, Susanita y su Terrorista (su marido e hijos). 





Como anestesista también escribe emocionantes historias de quirófano y sus impresiones profesionales. Sobre esto, quiero decirle a Ana que fue el anestesista quien me dio el cariño y tranquilidad que necesitaba en el parto por cesárea de mi hija. 


Ana dio a luz el pasado 5 de octubre una novela "chick-lit" para chicas romanticonas, El blog de la Doctora Jomeini, que espero leer muy pronto. Me gusta su estilo y me alegra haberla descubierto gracias a este primer amigo invisible de la madresfera. Gracias por tu regalo y por tu blog. 





sábado, 4 de febrero de 2012

Hablan: La Competición

Cuando el bebé comienza con las sílabas, cuidado. La casa deja de ser hogar y se convierte en un ring. El niño está disfrutando de su descubrimiento: el sonido sale de su boca. Es un juego divertidisimo. Modula la voz y emplea los labios para pronunciar PA,  MÁ y poco más.

El bebé no otorga significado alguno a sus sílabas. El llanto y algún grito son todavía sus herramientas comunicativas para pedir o expresar lo que necesita.

Sin embargo, por primera, y esperemos única vez en la vida matrimonial, sus padres entran en una cruel competición por conseguir ser nombrados por el niño. Como tontos comienzan a repetirle al "papá"- "mamá". Ella ríe.

Curiosamente, en mi casa he constatado lo siguiente:  Cuando el bebé está contento gana Papá. Nunca menciona a aquella que la parió. Y cuando llora desconsoladamente repite y repite: "Mamá-mamá".

Ella no da todavía significado  a sus primeras palabras pero a sus padres les da mucho qué pensar. Más a la madre.

sábado, 7 de enero de 2012

Sabios magos de Oriente

Cuando uno se convierte en padre, la percepción hacia los Reyes Magos cambia radicalmente. Termina la juventud en la que el trato con los "reyes invisibles" es agradecido pero no nos dice demasiado. La mera presencia de un bebé en casa supone una renovación. La emoción es si cabe más intensa que la de la infancia. 

Es el momento del dar, siempre más gratificante que el recibir. Ahora toca agudizar el ingenio y ritualizar una fiesta que es mucho más que juguetes. Y aunque el niño en sus primeros años de poco se entera, los padres van tomando nota y analizan cómo se han portado los Reyes con otros niños más mayores. 



Yo tomé nota de mis hermanos y cuñados. Ahí van: 

1. Ritual: Lo más importante es recrear el ambiente para vivir una experiencia única que los niños recordarán durante toda su vida. Escribir la carta da el pistoletazo de salida. Puede ayudarles a repasar su comportamiento en función del cual pedirán lo que desean: "todos los juguetes del catálogo". Tras un largo mes de espera, la Cabalgata se pasea por España. El agua para los camellos, los zapatos y los manjares convierten el salón en un lugar mágico. Y al levantarse, casi de madrugada, los niños deben estar a la altura de las circunstancias. Antes de entrar al salón, hay que  peinarse, ponerse las zapatillas y la bata y, porqué no, colocarse en fila india de menor a mayor. La ansiedad invade el pasillo y el padre, por si acaso, comprueba si realmente han llegado los Reyes mientras enciende las luces o las velas de la sala. "¡Sí! ¡Han llegado!"

2. Sorpresa: Apurados entran pero... algo pasa. Los Reyes no han dejado los regalos en el salón. Los camellos se han bebido el agua. Una notita: "A Melchor no le gustan las zanahorias". La hija mayor sigue leyendo. Los Reyes dicen que los niños tienen que seguir esforzándose y portarse bien durante todo el año para recibir sus regalos. Este año, a modo de pistas tipo "Gymcana" los magos les han dejado sus presentes en el Belén, debajo de la cama, bajo la camilla y en la cuna del bebé de la familia. 

3. Mensaje: A otros primos de Catalina los Reyes les han escrito una carta personalizada. Más de hora y cuarto les llevó escribir tres misivas reales en las que repasan su comportamientos con el fin de hacerles mejorar. "Es lo que más les ha gustado", aseguran sus padres.

4. Juguetes: ¿Cuántos? ¿De qué tipo? ¿Educativo, a la moda, de toda la vida, para jugar en familia? En las respuestas a estas preguntas están algunos aspectos de la educación que queremos darle a nuestros hijos. A nuestro alrededor hemos visto que los niños reciben entre 3 y 5 juguetes, algo de ropa y a veces un libro. Me quedo con la caja de material para hacer manualidades de María, de 7 años, las "arreglamientas" de Alejandrito, de 3 años, la Biblia infantil de Pian, de 7 años, y el panel de recompesas, de Caricuchi, de 4 años. 



PD. Aprovecho para felicitar al Ayuntamiento de Palma por organizar una sencilla cabalgata que sintetizó con éxito el mensaje de la Navidad: Los Reyes adoran al Niño de Belén tras seguir su estrella.