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martes, 19 de marzo de 2013

Juegan: Barcos para soñar

A mi padre, porque todavía sueña con navegar barcos como estos.







Sperger_col. Gilles Hervé _Yate de la casa Märklin
Yate Sperger

Cuando los juguetes son obras de arte acaban en los museos. Sin embargo, no dejan de ser juguetes con los que hacer volar la imaginación.



Jolanda_col. Gilles Hervé _Yate de la casa Märklin
Yate Jolanda 
Soñar con ser el capitán del Transatlántico Princesa Juliana o tripulación del Yate Jolanda, es posible en el Museo Naval de Madrid. Barcos para soñar es el nombre de una exposición para niños, padres y abuelos que reúne una selección de barcos de comienzos del XX de la Casa Märklin, la compañía alemana que convirtió el juguete en una auténtica obra de arte dirigida a la diversión de los niños de la alta sociedad de la época. 





Yate Vedette  
“Es fácil imaginar la fascinación que unos barcos tan extraordinarios provocarían en los niños de principios de siglo —explicó en la presentación el director del Museo Naval, el almirante José Antonio González Carrión—. Pero estoy seguro de que hoy, en pleno desarrollo del ocio digital, de las consolas de videojuegos y de las pantallas táctiles, estos reproducciones de lata siguen triunfando y causando la misma admiración que hace cien años.



Admiración que seguro causarán estos preciosos barcos de juguete a niños y no tan niños. 


Luitpold con pasajeros
Luitpold con pasajeros


Diana_col. Gilles Hervé
Yate Diana   

BARCOS PARA SOÑAR
Museo Naval de Madrid
Paseo del Prado, 5
915 238 789

De Martes a Domingo de 10:00 a 19:00
Entrada Gratuita







miércoles, 2 de enero de 2013

Juguetes de reciclaje: De trasto a juguete

De trasto a juguete

Los Reyes Magos están a tope. La fábricas de juguetes y las tiendas no dan a basto. Los pajes recogen las cartas y envuelven los regalos. Y algunos se han puesto manos a obra a fabricarlos con sus propias manos. 


domingo, 8 de abril de 2012

Casa de muñecas a medida

Las casas de muñecas no son precisamente para bebés. Todavía no tienen edad para entenderlas ni disfrutarlas. Sin embargo, es un juguete para toda la vida. Son muchos los mayores que disfrutan con ellas más de lo que las disfrutarían siendo niños. Mi abuela a sus "y tantos" tiene un mansión victoriana con muebles del XIX y yo, a mis "no tantos", un chalet algo más modesto y actual.

Tal vez a alguno de vosotros le haga ilusión una para la habitación del bebé. Detrás de una primera intención decorativa hay un deseo: que cuando sea niña juegue con la casita con el mismo entusiasmo con el que se instaló. Pero cuidado, para evitar desilusiones y conflictos, conviene tener en cuenta lo siguiente: las casitas pueden ser pequeñas para sus futuras moradoras.

No tienen ni altura ni centímetros cuadrados suficientes para muñecas cada vez más sofisticadas. Son demasiado altas para caber en el baño, se chocan con el techo y, pese a tener unas figuras esculturales, las sillas son diminutas para sus traseros. Además, al igual que sus dueñas, las muñecas de ahora tienen de todo: desde un tocador a un Lamborghini. No les falta el ordenador ni la guitarra ni un armario que ya quisiera Carry Bradshaw. ¡Pero en las casitas no cabe nada, ni un Iphone!



Todos estos detalles pueden causar desesperación en el niño y pánico en el ilusionado padre. Por ello, os doy esta solución que encontré hace un par de semanas. El tamaño de los cuartos podrá ir en función de la estatura de las muñecas.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Como la mayonesa

Esta semana Catalina se ha comportado como una mayonesa que, con la minipymer sin darte apenas cuenta toma rápidamente consistencia.


Una noche su padre la sentó y permaneció en su sitio. Así, sin más historia. Se trata de un paso importante en su desarrollo psicomotor. La niña es de la vieja escuela pues las nuevas teorías relacionadas con este asunto consideran mejor que el bebé aprenda antes a gatear que a sentarse. Supongo también que va con su carácter. Sentada, observa y observa. Es espectadora del circo que le rodea y, disfruta de los nuevos campos visuales que le ofrece la nueva postura. A su lado, Guillermina, su prima "melliza"*, es una acróbata que repta, gira en todos los sentidos, se sienta, se mueve de acá para allá... 

Continuando los cambios repentinos de mi mayonesa, en una cola de embarque le ofrecí una galleta. La devoró. Comiendo galletas y sentada en el sofá de su madrina recibió a sus primos madrileños en la party organizada en su honor. Sus padres estaban en una boda. A su alrededor, una decena de caras nuevas. Ni se inmutó. Ni lloró. Ni echó de menos a sus padres. Las galletas le bastaron para ser feliz.

Por último, el juguete de la temporada: el circo ambulante. Lo domina. Ha descubierto que sentada puede activar todos los cachivaches de la "caravana". Es dejarla en el parque, darse la media vuelta, y escuchar "música del oeste". La miro y sonríe orgullosa. Le rechifla.


*Guillermina nació 20 días después que Catalina pero con 7 semanas de gestación más. 

sábado, 7 de enero de 2012

Sabios magos de Oriente

Cuando uno se convierte en padre, la percepción hacia los Reyes Magos cambia radicalmente. Termina la juventud en la que el trato con los "reyes invisibles" es agradecido pero no nos dice demasiado. La mera presencia de un bebé en casa supone una renovación. La emoción es si cabe más intensa que la de la infancia

Es el momento del dar, siempre más gratificante que el recibir. Ahora toca agudizar el ingenio y ritualizar una fiesta que es mucho más que juguetes. Y aunque el niño en sus primeros años de poco se entera, los padres van tomando nota y analizan cómo se han portado los Reyes con otros niños más mayores. 



Yo tomé nota de mis hermanos y cuñados. Ahí van: 

1. Ritual: Lo más importante es recrear el ambiente para vivir una experiencia única que los niños recordarán durante toda su vida. Escribir la carta da el pistoletazo de salida. Puede ayudarles a repasar su comportamiento en función del cual pedirán lo que desean: "todos los juguetes del catálogo". Tras un largo mes de espera, la Cabalgata se pasea por España. El agua para los camellos, los zapatos y los manjares convierten el salón en un lugar mágico. Y al levantarse, casi de madrugada, los niños deben estar a la altura de las circunstancias. Antes de entrar al salón, hay que  peinarse, ponerse las zapatillas y la bata y, porqué no, colocarse en fila india de menor a mayor. La ansiedad invade el pasillo y el padre, por si acaso, comprueba si realmente han llegado los Reyes mientras enciende las luces o las velas de la sala. "¡Sí! ¡Han llegado!"

2. Sorpresa: Apurados entran pero... algo pasa. Los Reyes no han dejado los regalos en el salón. Los camellos se han bebido el agua. Una notita: "A Melchor no le gustan las zanahorias". La hija mayor sigue leyendo. Los Reyes dicen que los niños tienen que seguir esforzándose y portarse bien durante todo el año para recibir sus regalos. Este año, a modo de pistas tipo "Gymcana" los magos les han dejado sus presentes en el Belén, debajo de la cama, bajo la camilla y en la cuna del bebé de la familia. 

3. Mensaje: A otros primos de Catalina los Reyes les han escrito una carta personalizada. Más de hora y cuarto les llevó escribir tres misivas reales en las que repasan su comportamientos con el fin de hacerles mejorar. "Es lo que más les ha gustado", aseguran sus padres.

4. Juguetes: ¿Cuántos? ¿De qué tipo? ¿Educativo, a la moda, de toda la vida, para jugar en familia? En las respuestas a estas preguntas están algunos aspectos de la educación que queremos darle a nuestros hijos. A nuestro alrededor hemos visto que los niños reciben entre 3 y 5 juguetes, algo de ropa y a veces un libro. Me quedo con la caja de material para hacer manualidades de María, de 7 años, las "arreglamientas" de Alejandrito, de 3 años, la Biblia infantil de Pian, de 7 años, y el panel de recompesas, de Caricuchi, de 4 años. 



PD. Aprovecho para felicitar al Ayuntamiento de Palma por organizar una sencilla cabalgata que sintetizó con éxito el mensaje de la Navidad: Los Reyes adoran al Niño de Belén tras seguir su estrella.