lunes, 10 de septiembre de 2012

Encargo-juegos

Esta tarde he estado rodeada de muchos niños. Sin comerlo ni beberlo nos juntamos cuatro madres y diez niños. Rodeadas de ruido, juguetes y meriendas, nos contamos nuestras cosas como si estuviésemos casi solas. 

Una de ellas necesita un carrito para su quinto hijo de 5 meses; la otra tiene uno, muy usado, sin manillares de gomaespuma y sucio, pero todavía útil. "Yo te lo doy. Ya lo iba a regalar". 

De vuelta a casa con su hijo y un primo, les propone un juego: 
- Os daré un cubo, agua y detergente para limpiar el carrito para Luisito. ¿Vale? 
- ¡Pensábamos jugar al Wii!
- Antes la silla y después la Wii.
- Vale. Y si lo hacemos bien, ¿nos darás dos euros a cada uno?
- Si lo hacéis bien tal vez os compre un sobre de cromos. 
- ¿De 60 céntimos?
- Sí. 

Emocionados los niños van a ganarse el sobre de cromos. Limpia que te limpia se lo pasan pipa. Un poco de agua por aquí, por allá. Esta mancha, fuera. Esta otra también.

-¿Mamá, qué te parece?
- Muy bien. Gracias. 

Terminado el trabajo y recogidos los bártulos, se ponen a jugar a la Wii. Y yo que he sido testigo, no recuerdo haberles escuchado pedir a su madre los 60 céntimos para el sobre de cromos. 




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