Mi colega bloguera-periodista-mamá y nueva amiga facebookera gracias a No sólo comen y duermen, Margaux M. Pitarch, ha querido compartir con nosotros esta fotografía.
La compañía aérea British Airways se solidariza con los padres de niños pequeños y apuesta por entregar el carrito a la salida del avión, un servicio que exigimos desde hace meses a través de este blog.
A su llegada a la T4, el carrito les estaba esperando y, aunque no todo fue de color de rosa pues tuvieron que subir escaleras, montarse a un autobús y cargar de nuevo con todo la maquinaria, quiero desde aquí felicitar a esta compañía por editar estas etiquetas y echar una mano a los padres.
Margaux vive en Londres y no son pocas las ocasiones en las que tiene que coger un avión con su bebé. A través su blog, Between Paddington and Lancaster Gate, se unió a la causa de No sólo comen y duermen pidiendo a sus seguidores firmar nuestra reivindicación para lograr recibir los carritos de nuestros hijos a la salida del avión.
Gracias por tu apoyo, Margaux.
Si quieres unirte a la causa, firma aquí
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viernes, 20 de julio de 2012
lunes, 18 de junio de 2012
Mejor cadera que la del Rey
Mientras nos sigan poniendo trabas a la hora de viajar en avión con nuestros hijos, (hecho que queremos cambiar desde No sólo comen y duermen con nuestra campaña de recogida de firmas), os recomendamos este estupendo artilujio para llevarlos cómodamente en brazos.Se llama Hippychick Hipseat y es una especie de doble cadera para cargar con el bebé por la terminal sin arquearte tanto para sacar la tuya ni romperte la espalda. El invento se asemeja a una "riñonera" que enganchamos a nuestra cintura para colocar después al niño. Es ideal para los bebés ya mayores que no aguantan en la mochilita y que, sin embargo, tenemos que seguir cargando cuando se cansan de gatear o andar.
Está recomendado para niños de entre 6 meses y 3 años que pesan un máximo de 23 kilos. Puede comprarse por Intenet en esta dirección a un coste de 39 libras.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Firma para poder recoger el carrito al salir del avión
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CATA
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miércoles, 15 de febrero de 2012
Como la mayonesa
Esta semana Catalina se ha comportado como una mayonesa que, con la minipymer sin darte apenas cuenta toma rápidamente consistencia.
Una noche su padre la sentó y permaneció en su sitio. Así, sin más historia. Se trata de un paso importante en su desarrollo psicomotor. La niña es de la vieja escuela pues las nuevas teorías relacionadas con este asunto consideran mejor que el bebé aprenda antes a gatear que a sentarse. Supongo también que va con su carácter. Sentada, observa y observa. Es espectadora del circo que le rodea y, disfruta de los nuevos campos visuales que le ofrece la nueva postura. A su lado, Guillermina, su prima "melliza"*, es una acróbata que repta, gira en todos los sentidos, se sienta, se mueve de acá para allá...
*Guillermina nació 20 días después que Catalina pero con 7 semanas de gestación más.
Continuando los cambios repentinos de mi mayonesa, en una cola de embarque le ofrecí una galleta. La devoró. Comiendo galletas y sentada en el sofá de su madrina recibió a sus primos madrileños en la party organizada en su honor. Sus padres estaban en una boda. A su alrededor, una decena de caras nuevas. Ni se inmutó. Ni lloró. Ni echó de menos a sus padres. Las galletas le bastaron para ser feliz.
Por último, el juguete de la temporada: el circo ambulante. Lo domina. Ha descubierto que sentada puede activar todos los cachivaches de la "caravana". Es dejarla en el parque, darse la media vuelta, y escuchar "música del oeste". La miro y sonríe orgullosa. Le rechifla.
*Guillermina nació 20 días después que Catalina pero con 7 semanas de gestación más.
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CATA
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lunes, 30 de enero de 2012
Bebé-maleta
Hay que mentalizarse cuando se viaja solo con un bebé. A pesar de que muchos hombres y mujeres de buena fe te ayudan durante la aventura, no son pocas las situaciones en las que hay que apañarse solo.
Por eso, conviene preparar un equipaje lo más austero posible. Una mochila será el bolso de mamá, la bolsa del niño y la maleta de los dos. Ropa y calzado cómodos que podamos reciclar a lo largo del fin de semana; dos potitos, un biberón, los pañales y toallitas contados, apiretal, leche y cereales en tarritos de viaje, neceser y dos mudas completan el equipaje.
Con tarjetas de embarque y DNIs bien a mano, habrá que pasar por el control de seguridad. Menos mal que no llevamos botas porque nos obligarían a quitárnoslas pese a tener un bebé en brazos. Antes de pasar el arco, toca plegar la silla e introducirla con mochila y abrigos en el escáner. Pitamos. Saca la silla, ábrela y coloca al bebé. Chequeo, no vaya a ser que lleves droga o alguna pistola. "Todo bien, ya puede recoger sus abrigos y equipaje".
Ante tanto ajetreo no está de más llegar con tiempo al aeropuerto. De esta manera podremos tener la prioridad de embarque que muchas compañías no conceden a los pasajeros con niños. Tras la espera, toca subirse al avión. Antes, vuelve a coger al bebé y a plegar la silla.
El viaje del niño en nuestro regazo puede ser desde una bendición a una tragedia. La diferencia estriba en el grado de somnolencia versus histeria del niño. Su llanto puede provocar el embarazo más incómodo de los últimos meses y para ello también es bueno mentalizarse.
Pero el remate con el que muchos no cuentan llega tras el aterrizaje. La silla del bebé no espera a la puerta del avión. En aeropuertos como en el de Madrid obligan recogerla en la cinta de equipajes que, a veces se encuentra en otra terminal. Hasta llegar a ella, carga que te carga con el bebé, la mochila, los abrigos, el llanto y el cansancio.
PD. Animo pues a todos los que sufran como yo vuelos con bebés reclamen al aeropuerto para que nos entreguen la silla a la salida del avión.
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