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domingo, 7 de octubre de 2012

Presa

Escribo este post presa. Mientras media España vive el Madrid-Barça, yo estoy presa. Paradógicamente es mi carcelera quien está entre barrotes. Pero soy yo la presa. Compartimos habitación, la suya. Si se me ocurre sacar un pie por la puerta, saltan las alarmas. Alarmas que superan los decibelios de los cantos de todo el vecindario al gol de Messi.

Lo he hecho todo : chupete, muñeco, "Jesusito de mi vida", música artificial, biberón con leche, amplio repertorio familiar de canciones de cuna, el "Duérmete niño" de Estivill y el "Bésame mucho" de Carlos González... Pero nada. Ahí está. Después del llanto desconsolado y estridente, llega la calma, pero con ojos abiertos. 

Intento salir, saltan las alarmas. Vuelvo con el ordenador, se calla, me mira y juega con los muñecos. Pero sigue despierta. Y yo, presa. 

Este es el precio a pagar por tener la noche en paz. Una vez más, me ha ganado la batalla. Me ha domado. Ella está tranquila. Y yo, presa.

PD. Menos mal que con el último punto comienzan los ronquidos. Me puedo marchar. Buenas noches a todos y feliz semana. 

martes, 26 de junio de 2012

El primer mal hábito



Fue a mis cuatro años cuando padecí mi primer mono. Toda la vida disfrutando de mi “caucho” en boca, succionando y succionando, y, de pronto, nada. Mis crueles padres me lo tiraron a la basura. A día de hoy recuerdo aquel desgarro. Sin embargo, no me acuerdo de la historieta que prepararon para que terminara mi dependencia al chupete.

Cuando nació mi hija quise evitar este tipo de drogas. En un primer momento pensé, nada de chupetes, nada de trapitos, nada de peluches, nada de nada. Hasta que en un momento de estrés una amiga me comentó: “Son muchos los beneficios que te aportará el chupete. Compensan con creces la lata que supondrá quitárselo”. Minutos después, Catalina ya se parecía a Maggie Simpson.

Pero esto del chupete no hay que tomárselo a la torera. La manera de acabar con su adicción puede ser muy traumática. A una niña sus padres le contaron que una gata se llevó su chupete para sus gatitos. Triste y aparentemente generosa fue asumiendo con el tiempo esta dura pérdida. Meses más tarde, mientras disfrutaba de un tranquilo paseo en familia en otra ciudad, encontró un gato. Sin pensarlo dos veces, se abalanzó contra el animal y a gritos le reclamó su apreciado tesoro.  

Este escándalo tan sólo me genera una gran incertidumbre: ¿Cómo terminará la relación de Catalina con su chupete? Me acuesto pensando queno me veo con fuerzas para quitárselo. Pero… ¿las tendré algún día?


lunes, 30 de enero de 2012

Bebé-maleta



Hay que mentalizarse cuando se viaja solo con un bebé. A pesar de que muchos hombres y mujeres de buena fe te ayudan durante la aventura, no son pocas las situaciones en las que hay que apañarse solo.

Por eso, conviene preparar un equipaje lo más austero posible. Una mochila será el bolso de mamá, la bolsa del niño y la maleta de los dos. Ropa y calzado cómodos que podamos reciclar a lo largo del fin de semana; dos potitos, un biberón, los pañales y toallitas contados, apiretal, leche y cereales en tarritos de viaje, neceser y dos mudas completan el equipaje.   

Con tarjetas de embarque y DNIs bien a mano, habrá que pasar por el control de seguridad. Menos mal que no llevamos botas porque nos obligarían a quitárnoslas pese a tener un bebé en brazos. Antes de pasar el arco, toca plegar la silla e introducirla con mochila y abrigos en el escáner. Pitamos. Saca la silla, ábrela y coloca al bebé. Chequeo, no vaya a ser que lleves droga o alguna pistola. "Todo bien, ya puede recoger sus abrigos y equipaje".

Ante tanto ajetreo no está de más llegar con tiempo al aeropuerto. De esta manera podremos tener la prioridad de embarque que muchas compañías no conceden a los pasajeros con niños. Tras la espera, toca subirse al avión. Antes, vuelve a coger al bebé y a plegar la silla. 

El viaje del niño en nuestro regazo puede ser desde una bendición a una tragedia. La diferencia estriba en el grado de somnolencia versus histeria del niño. Su llanto puede provocar el embarazo más incómodo de los últimos meses y para ello también es bueno mentalizarse. 

Pero el remate con el que muchos no cuentan llega tras el aterrizaje. La silla del bebé no espera a la puerta del avión. En aeropuertos como en el de Madrid obligan recogerla en la cinta de equipajes que, a veces se encuentra en otra terminal. Hasta llegar a ella, carga que te carga con el bebé, la mochila, los abrigos, el llanto y el cansancio. 


PD. Animo pues a todos los que sufran como yo vuelos con bebés reclamen al aeropuerto para que nos entreguen la silla a la salida del avión. 

lunes, 23 de enero de 2012

La primera línea del CV

Pantalón de pinzas beige, discreta camisa de cuadros y jersey de pico marrón. Bien peinado y sonriente, José se marchó de casa con su padre. No se sabía quien iba más elegante, si el padre, con traje de chaqueta y corbata, o el niño, con un conjunto escogido expresamente para la ocasión. No era todavía el momento de ir juntos al trabajo pero sí de escribir la primera línea del Curriculum Vitae de José. 

En estos tiempos de crisis, hay que empezar cuanto antes a labrarse el futuro. A los diez meses y medio, José ya se ha puesto a ello. 

El primer paso, la guardería. Constituye un gran reto integrarse en el grupo, interactuar con iguales y, en definitiva, encontrar el hueco en la sociedad infantil que le ha tocado vivir. 

Aquel día, José entró en contacto con su generación, niños y niñas con los que jugará, estudiará, trabajará, se enamorará, ligará, negociará, se casará y se hará papá. La experiencia, a la vista de la foto final, debió de ser más que positiva. Sale de la guarde más "alto", según Miriam; sin "chupete", según Alfonso; más "acalorado", según Mariana y más pillo.




PD. Como no, ha sido mi "jefa" la que ha acertado la adivinanza.