martes, 17 de enero de 2012

La felina

Catalina tiene una prima felina. Sus ojos son azules y rasgados, penetra con su mirada a quien ose observarla. Es simpática y con sus padres muy melosa aunque frunce el ceño cuando le contrarían.

Osada e independiente, para ella no hay obstáculos que la detengan. Está dispuesta a subir a cualquier parte para coger aquello que le interesa. 


A sus dos años y medio, se le acaba de despertar un nuevo instinto gatuno, el de los celos. Desde hace un mes su madre sostiene casi todo el tiempo a un gatito más pequeño que ella. Y aunque convive con otros tres gatos más mayores, éste le ha quitado el puesto. 


Su respuesta a esta usurpación familiar no podía ser más felina: un profundo zarpazo que deja marcada la cara del bebé por una buena temporada. 
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