viernes, 6 de enero de 2012

La Marcha Radetzky

Mientras sonaban las campanadas y sus abuelos, padres, tíos y primos intentaban tomarse las uvas, Catalina dormía plácidamente en su cuna como si no pasara nada importante a su alrededor. 

Pero su despertar del primer día del primer año que estrena fue diferente. La música sonaba y su oído investigaba la procedencia. No tardó en descubrir que en la televisión unos señores bien vestidos tocaban unos curiosos objetos. De esta manera, se sumó a la tradición y con la música de la Filarmónica de Viena arrancó su 2012.  

Para Catalina, como para muchos espectadores, el momento más excitante del concierto fue la Marcha Radetzky en la que participó con sus palmas. Días anteriores había ejercitado el movimiento pero no entendía la importancia de abrir las manos con lo que, en lugar de tocar las palmas, tocaba los puños. Sin embargo, como si de una flor se tratara, el día 1 de enero de 2012, la mano dejó de ser puño para mostrar su palma y así interpretó la obra de Johann Strauss (padre) con un ritmo vigoroso y emocionado.



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