jueves, 19 de abril de 2012

Orden de peluches



No es que yo sea muy de peluches. Hasta la fecha, los aborrecía pero he de reconocer que me ha sorprendido mucho el apego que ha cogido mi hija a los suyos. Pipo, perro rosa que le acompaña desde su llegada del hospital, le ayuda a dormirse. Si no está,  encontrará al conejo Flipy o al oso Teddy para acompañarle esa noche. Quiere a Pipo pero no es dependiente de él, cosa muy importante. 

De vez en cuando una excursión por la lavadora no les viene nada mal porque no son pocas las ocasiones en las que se pierden por la casa y se ensucian. Para evitar estas excursiones pelucheras sin permiso os doy una idea: un poco de velcro pegado en la pared servirá para tener un control de la fauna de algodón y, si es preciso, pasar revista.

 

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