jueves, 12 de abril de 2012

Sal y quédate en Mallorca

Día gris en Mallorca para comenzar una nueva sección y pensar en las próximas excursiones de esta primavera. Con un bebé en la familia hay que tener en cuenta el grado de dificultad del sendero, el sistema de carga del niño, la duración de la actividad y aquello que no puede faltar en la mochila

Mirador de Ses Puntes
Durante estas vacaciones quisimos acudir al encuentro de la naturaleza. Llenos de motivación  nos dispusimos primero a subir al Mirador de ses Puntes, cerca de Valldemossa.  El padre recordaba cómo llegar al sendero y que se trataba de una excursión fácil. No miramos nada más. Las guías indican efectivamente un bajo grado de dificultad pero también lo siguiente:


Desde Palma en coche: 20 minutos
Distancia recorrida: 8,21 kilómetros 

Altitud min: 359 metros, max: 872 metros
Desnivel acum. subiendo: 546 metros, bajando: 295 metros
Tiempo:   4 horas 22 minutos
Finaliza en el punto de partida (circular):   Sí
Coordenadas: 654


Nosotros no tuvimos en cuenta ni la duración, ni los kilómetros ni mucho menos la pendiente que nos encontraríamos.

Por otra parte, cuando se trata padres urbanitas con converses en lugar de  botas de montaña y con un bebé de capota y faldón, la cosa se complica. En la mochila, sandwichs, agua, unos refrescos, un pañal, dos potitos y un yogurt y poco más. El padre, con ciática, cargaría con la mochila, y la madre, muy dispuesta ella, se ató el kikuyu (fular para cargar bebé) con la intención de llevar a la niña hasta el mirador. Ni dos minutos aguantó la niña en el kikuyu ni la madre con la niña. El padre la cogió en brazos y lleno de entusiasmo se dispuso a portar mochila y 8 kilos de bebé. Mientras subíamos nos acordamos del Camino de Santiago que recorrimos de novios y nos sentíamos jóvenes. Al cabo de 40 minutos de marcha, pedí una pausa y el padre, que quería continuar, accedió para dar de comer a la niña. Al pararnos casi se desmaya. Le dio una pájara que se le pasó al cabo de unos minutos y unos sorbos de coca-cola.

Allí nos quedamos a dar el potito a la niña, a comer, a dormir la siesta y a disfrutar de las vistas al pueblo. No llegamos al mirador pero disfrutamos del paseo.

Aprenderemos de los errores de esta primera experiencia, nos calzaremos las botas y compraremos una mochila de transporte del bebé para recorrer Mallorca y dar cuenta de ello en esta sección. 








Publicar un comentario