domingo, 8 de abril de 2012

Casa de muñecas a medida

Las casas de muñecas no son precisamente para bebés. Todavía no tienen edad para entenderlas ni disfrutarlas. Sin embargo, es un juguete para toda la vida. Son muchos los mayores que disfrutan con ellas más de lo que las disfrutarían siendo niños. Mi abuela a sus "y tantos" tiene un mansión victoriana con muebles del XIX y yo, a mis "no tantos", un chalet algo más modesto y actual.

Tal vez a alguno de vosotros le haga ilusión una para la habitación del bebé. Detrás de una primera intención decorativa hay un deseo: que cuando sea niña juegue con la casita con el mismo entusiasmo con el que se instaló. Pero cuidado, para evitar desilusiones y conflictos, conviene tener en cuenta lo siguiente: las casitas pueden ser pequeñas para sus futuras moradoras.

No tienen ni altura ni centímetros cuadrados suficientes para muñecas cada vez más sofisticadas. Son demasiado altas para caber en el baño, se chocan con el techo y, pese a tener unas figuras esculturales, las sillas son diminutas para sus traseros. Además, al igual que sus dueñas, las muñecas de ahora tienen de todo: desde un tocador a un Lamborghini. No les falta el ordenador ni la guitarra ni un armario que ya quisiera Carry Bradshaw. ¡Pero en las casitas no cabe nada, ni un Iphone!



Todos estos detalles pueden causar desesperación en el niño y pánico en el ilusionado padre. Por ello, os doy esta solución que encontré hace un par de semanas. El tamaño de los cuartos podrá ir en función de la estatura de las muñecas.

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