miércoles, 14 de noviembre de 2012

Canguro con walkie talkie y el dilema del móvil










Por Blanca 

Colaboradora canguro 
de No sólo comen y duermen


Todo empezó con 9 años. Los Reyes Magos nos regalaron unos walkie talkie de larga distancia. Fue entonces cuando Sus Majestades, que son muy listos, se plantearon dejarme al cuidado de mi hermano Antón.

Walkie Talkie
Un walkie talkie en lugar de un móvil durante la infancia
Mis padres salían a cenar cerca de casa. La señal de los walkie no daba para más: 3 millas, es decir, 4,5 kilómetros. Ellos se llevaban un walkie y yo me quedaba con el otro. Era una fórmula divertida para nosotros y barata para mis padres cuando salían a cenar. La conversación de la noche terminaba con “Nos vamos a la cama, corto y cambio”.

Cuando veo a niños hablando por el móvil, me acuerdo de nuestro walkie talkie. Ahora todos los niños quieren tener un móvil y cada vez lo quieren antes. Mi primer móvil lo tuve con 12 años (1º de ESO). Pero antes fui muy feliz con mis walkie talkie. 

Animo pues a los padres lectores de No sólo comen y duermen, que se plantean este asunto del móvil para sus hijos, que prueben una temporada con los walkies. Así ahorrarán en gasto telefónico y podremos escuchar de los niños eso de “Corto y cambio”.
Publicar un comentario